sábado, 6 de diciembre de 2008

Hurra Las Vacaciones

45 días de vacaciones de mi mujer y yo con bastante tiempo disponible y algo de dinero en el bolsillo.


Cuarenta y cinco días de vacaciones, esto suena tan espectacular, o de repente tan tonto porque quien no lo tiene y/o no sabe lo que significan las vacaciones se pierde en el tiempo y no le encuentra sentido.

Pero en mi caso es algo diferente, por eso lo llamo espectacular, las vacaciones eran de mi mujer, que maravilla, me quedaba suelto en plaza por todo ese tiempo, con carro, algo de dinero en el bolsillo y algunas complicaciones (con mi tiempo disponible y el dinerillo que tenía).

Como unas buenas vacaciones deben planificarse, inmediatamente se fue ella me dediqué a trazar toda una estrategia que ocupe de la mejor manera mi tiempo (quiero decir como me debía divertir), para esto hice lo que un buen plan debe contener.

Así lo planifique y se los cuento:

Visión:

Realizarme durante 45 días en lo que siempre quise hacer con mi vida con mi tiempo disponible, algo de dinero en mi bolsillo y sin mi mujer en casa.

Misión:

Sacarle el jugo a mi tiempo libre, paseando, tomando unas chelas con ceviche y aprovechando de la mejor manera lo que Lima de noche ofrece.

Estrategia:

Hacer muy rápido las obligaciones de la casa y luego salir a conocer Lima.

Como comentario inicial, debo contarles que Ella, ocupa su tiempo de la siguiente manera: las cosas de la casa, los hijos, el voluntariado en el Instituto de Neoplasicas (INEN), el coro del INEN, la piscina, el Tai Chi, la lectura y el crochet. Y de todo esto me tocaba hacer Sólo dos cosas, ¡cuanto tiempo libre me quedaría!.

Con estos antecedentes paso a contarles esta historia.

Mi día comenzaba muy temprano, esto es a las seis y media de la mañana, debido a que la campana de la Iglesia sonaba a esa hora, vivimos a 11 metros de la Iglesia De La Reparación en Miraflores, es una iglesia pequeñita pero muy preciosa; bueno decía que a esa hora comenzaba mi día, quiera o no quiera por que no estaba mi esposa, soy dormilón y estando ella, era la que tenía que levantarse. Al principio intenté dormir algo mas haciendo uso de un subterfugio que tengo y usaba (cuando ella estaba) con mucha frecuencia, poner mi cabeza sobre el oído derecho y seguir durmiendo (soy sordo del oído izquierdo); sin embargo esto no funcionó tan eficientemente como cuando estaba ella, puesto que tenía el bichito de la responsabilidad y las obligaciones de la casa, especialmente el desayuno para los hijos, ¡toda una cosa!.

Debo hacer notar que desde hace 28 años, vivimos solos con los hijos; ella en casa y yo buscando los frijoles de cada día, como buen cazador, por lo que la rutina que les estoy comentando posiblemente recién empiece a tener algún sentido para los que no nos conocen. Así mismo debo señalar que ella trabaja solita, no tiene el apoyo de ningún personal de servicio, excepto los hijos cuando están en casa y tienen tiempo para ayudar.

Bueno volviendo a mis vacaciones, barrer (solamente) las partes visibles de la casa, era relativamente sencillo, aunque el jardincito de la entrada todos los días lleno de hojas y semillas del árbol de casa y del vecindario, eran una lata puesto que se llenaba de hormigas y había que estar batallando con ellas, aprendí que ese era el centro de combate puesto que sino la invasión hacia dentro de la casa y especialmente a la cocina era de película.

El desayuno del primer día fue impresionante, tenía que preparar el jugo de frutas, hacer hervir el agua, poner la mesa (tazas, cucharitas, panes, azúcar, mantequilla, Etc. Etc.); revise las provisiones y lo que tenía era papaya para el jugo, yo no se pelar, como se imaginarán gran parte de la papaya se fue a la basura por los cortes tan “delgados” que le daba; hice hervir el agua (eso si se hacer) y puse la mesa con algunos cubiertos, saque la leche, las tazas y cuando creí que todo ya estaba, el hijo quiso “jamanés” (huevo frito con jamón), allí comenzó un nuevo drama pues yo no se freír nada, podrán imaginarse que ese jamanes si lo hice no fue el mejor que él había comido, pero me encantó pues se lo comió todo y encima me agradeció con mucho cariño. Terminado el desayuno los hijos se fueron a trabajar y las cosas estaban todas sobre la mesa y la cocina llena de trastos que limpiar, ¡otro drama!

Mientras ellos trabajaban, había que arreglar la casa y preparar el almuerzo (somos una familia no se acuerdan?); empecé a organizar la cocina para lavar los trastos (así le llama ella), no eran trastos, a mis ojos, era una chamba increíble, les cuento: habían platos de todos tamaños, sucios hasta la pared del frente, llenos de cáscara de huevo, pedazos de jamón y restos de jugo, (como de familia que tiene la oportunidad de todo eso), pero que sucio, y sobretodo si tenia que lavarlo YO.

El drama era, como organizaba, el lavado y el servicio de medio día (el almuerzo) en esa cocina, muy dentro de mi pensé que era muy fácil, pues trabajé en hoteles por mucho tiempo y como la cocina es la que mejor se organiza en estos negocios (Cheff, Primer Cocinero, Segundo Cocinero, Ensaladero, Lavaplatos, etc.) es lo que menos me fastidiaba, porque todo marchaba muy bien en esas empresas, y supuse, como yo lo había manejado también lo sabía y conocía, por lo que dejé de preocuparme.

Cuando entre en la Cancha, me di cuenta que fue muy malo suponer tanto. Puesto que los profesionales, como es lógico, acumulan experiencias para no cometer errores, así que como yo no fui un experto en cocina, no lo aprendí ni hice nada relacionado con esto, por lo que el lavar los servicios no estaba en mi computadora y mis manos no respondían a estos estímulos.

Pretendí hacerlo de manera organizada para que sea fácil; primero evalué y vi lo que se tenía, había platos, vasos, tazas, jarras, cuchillos, tenedores y miles de cositas más, puesto que yo, por ser nuestro primer día, les había preparado un desayuno a la americana; creo que iba a pagar las consecuencias.

Lavar platos, platitos, vasos, cucharas, tenedores, ollas, sartenes, era diferente y difícil para mi forma de vivir, pues mi costumbre era distinta; sin embargo, pensé que por ósmosis ella me había heredado estas habilidades.

Comencé la chamba, les cuento solo un incidente, pues si lo hago con todo de repente suena tedioso y aburrido, los platos, perdón el plato que voy a describir estaba lleno de grasa (que novedad en una cocina), pero tener que agarrar una esponja verde, llevarla a un depósito de ayudín para luego frotar la grasa y que ella se salga sola gracias a ese efecto (tu mano de por medio) era una locura, pues no era solo un plato, en ese momento me parecían miles de platos, todos mas grandes de lo que pensé, pues crecieron ante mis dificultades y falta de experiencia y sus manchas de grasa a mis ojos, también.

Todo lo que les he descrito es sólo de los platos (seis); ya no les cuento el drama de las ollas, vasos, etc.

Cuando me di cuenta de mi “perfección” para limpiar la cocina (quedaba todavía el resto de la casa) la hora ya había avanzado, lo que quedaba de la casa no lo quise tocar, mañana lo haría, pues tenía que prepararme para disfrutar de mi solteria (y del dinerito que tenia en el bolsillo). Sin embargo me topé con la sorpresa de que ya era medio día por lo que tenía que preparar el almuerzo.

Bueno eso es muy fácil porque Ella, nos había dejado en muchos “taper” comida preparada sólo para calentar y servir, así que me avoque a revisar lo que teníamos, encontré un planito de la distribución de los taper en la refrigeradora, por lo que se veía aún mas fácil esta chamba, por lo tanto me puse a leer mi periódico (recién).

Sonó el timbre, uhlala, ya era hora del almuerzo y yo no había preparado nada (ni la mesa y menos la cocina), por lo que opté por lo práctico, como es el primer día mejor pedimos algo “delivery”; humm que rico “un cevichito, una jalea y arroz chaufa de pescado”. Por supuesto que fui aplaudido por mis comensales y manos a la obra, guía telefónica para la cevichería El molinero que esta cerca y comida en casa en 20 minutos.

Terminamos de almorzar y bueno gracias besitos por aquí besitos por allá y mis comensales chau, yo esperaba hacer mi pequeña siesta japonesa (veinte minutos), pero vi que la mesa estaba llena de cosas y con olor de pescado que agrada sobre manera a las moscas y a otros bichitos mas cargosos, por lo que tenía que postergar la siestecita y limpiar los trastos, menos mal que no había usado la cocina ya que estaba un poquito cansado.

Lo que tenía que lavar era relativamente poco y como ya conocen mi técnica para hacerlo ya no se los comento, vi mi reloj y ya eran las 3 ½ pm, cómo pasa el tiempo, pero que bueno que ya llega la noche no?.

Debía cabecear aunque sea un poquito para recobrara energías y estar a punto, pero oh me había olvidado, tenía que hacer gestiones en la Municipalidad y por que no terminar de arreglar algo de mis cosas, así que me avoque a estos hechos.

Al regreso a casa me di cuenta que no había dado de comer a Tosh (nuestro Gato) y que había que regar el jardín, manos a la obra y bueno llegaron los hijos, nos sentamos a conversar, fue agradable me contaban todo lo que les había sucedido durante el día y preguntaban y pedían opinión y sugerencias mías, yo feliz de compartir esos momentos.

Como ya era tarde, ya hacia algo de hambre (yo empecé a temblar), pero allí la hija me dio la salida unos “sanguchitos” y leche o yogurt, uff que bueno; así que a la fiesta se ha dicho, hicimos lo que teníamos que hacer y ….. a lavar los trastos.

Llegó la noche, pero….. yo no llegué, quiero decir y voy a contarles, que estaba tan cansado que me dormí. Felicitaciones, mi primer día de soltero con plata y sin mujer que fastidie, no la pude disfrutar.

Seguir contándoles lo que me sucedió los 45 días, los platos, la cocina, etc,. es una locura por lo que sólo quiero decirles que fueron unos días increíbles para comprobar lo difícil que es la vida de una mujer al frente de su negocio.

Esto me lleva a hacer una confesión, fueron los 45 días más difíciles de mi vida, pero también los más espectaculares, por los sentimientos que se generaron dentro de mí al realizar tan directamente parte de la labor que hacia mi esposa, actividades que yo creía eran muy sencillas y que la experiencia me demostró que eran realmente titánicas. Otra experiencia que saqué de esto, fue el amor que encontré en mis hijos, durante 45 días ininterrumpidos, minuto a minuto, segundo a segundo, solamente para mí; y que ella lo tiene y tuvo desde hace 28 años junto a ellos, como te envidio Reyda, por todo lo que te llevas pero al mismo tiempo como te admiro, por todo lo que tu haces con más arte cariño y amor que yo (eres una experta, te felicito).

Y para terminar les comento, no gasté mi dinerillo ni conocí Lima de noche, para la próxima será. Ah me olvidaba, yo también estaba de vacaciones, forzadas porque mi empleador me había corrido de la chamba (pero en mi bolsa tenía mi Compensación de Tiempo de Servicios –CTS- casi intacto, pues sólo lo compartí con todos los “delivery” que pudimos y con la lavandería, pero eso es otro rollo).

2 comentarios:

Claudia Tatiana dijo...

Me hizo sonreir! Me parece muy bien que vengan mas vacaciones hasta que aprendas a cocinar uno que otro plato =)

Lubrimoly S.A.C dijo...

Fantastico, que bueno que haya podido ver el gran trabajo que hacemos las mujeres en casa.... que lindo que haya podido disfrutar de momentos con sus hijos.......
Muchas felicidades !!!!
Claudia